viernes, 4 de marzo de 2011

Enfrentando soledad durante el duelo

“Dios hace habitar en familia a los desamparados, saca a los cautivos a prosperidad; Mas los rebeldes habitan en tierra seca” Salmos 68.6


Una de las más dolorosas emociones que se experimentan durante el duelo es la soledad, y nuestro amado Jesucristo experimento el sentirse solitario, y en su tiempo de soledad acudió al Padre.

Nosotros podemos experimentar soledad, pero nunca estaremos solos porque Dios está con nosotros en cada momento y El puede transformar nuestra vida solitaria en caminos inimaginables.

Aunque enfrentar soledad nunca es confortable Dios puede brindarnos algo bueno fuera de esto, necesitamos reconocer cuando la soledad es asignada a nuestra vida y recibirla con las manos abiertas y descubrir la enseñanza que Dios tiene para mí.

Existen varios remedios para enfrentar la soledad; uno de ellos es involucrarse en un grupo de apoyo, muchas iglesias tienen grupos pequeños como ministerios para aliviar el dolor, y/o corregir hábitos o dependencias. Ser parte de un grupo de apoyo sobre duelo y perdida puede ser de gran ayuda en el proceso de sanidad.

El enfoque principal del grupo de apoyo, es ir un poco mas allá de mi proceso de duelo y compartir con otros sus propias historias, expresando con libertad emociones y sentimientos, apoyándose únicamente en la Palabra de Dios, la fuente principal de sabiduría, para obtener las herramientas necesarias para enfrentar las dificultades de la vida y continuar adelante a una nueva y abundante vida.

En mi vivencia personal, a los tres meses de la perdida de mis padres experimente ser parte de un grupo de apoyo, pensaba que el dolor que yo sentía nadie lo podía sentir, pero allí escuche a otras personas que tuvieron similares momentos a los míos, que habían sentido sus vidas destruidas por el dolor y la pérdida.

En el grupo alguien compartió haber perdido su esposo hacia más de tres años; otro su hijo hacia solo 9 meses; y uno más su padre hacia 5 años; entonces, fue cuando me di cuenta que Dios usa el grupo de apoyo para compartir, confortarnos y fortalecernos los unos a los otros, aunque en nuestro proceso de luto y perdida nos encontremos en diferentes etapas.

Otro remedio para la soledad es desarrollar talentos o habilidades, Dios siempre nos da una segunda oportunidad y una nueva vida a desarrollar también. Dios nos equipa con ciertos regalos para usarlos de ayuda para otros, trayendo gozo a otras vidas, pruebe nuevos talentos y deléitese en lo que Dios puede hacer a través de su vida para otros.

Escribir ha sido el talento que Dios me ha dado como regalo a mi vida durante mi proceso de duelo, realmente me inspira compartir experiencias, vivencias y ejemplos de otros que han comenzado el proceso mucho antes que yo, que me ayudan a celebrar mi recuperación y ser de apoyo y ayuda a otros que apenas están comenzando.

Uno de los más efectivos caminos a salir de la soledad, es alcanzar a otros quienes están heridos o en necesidad, llega el tiempo cuando tengo que limpiar mis propias lagrimas y parar de pensar en mi propia perdida y volcar mi mirada, hacia las necesidades de otros que tengo a mi alrededor, hacerlo realmente no es fácil, lo cual requiere tiempo para algunos pueden ser semanas, otros meses y para otros nos toma años aprenderlo. Ser tan simple como preparar galletas y compartirlas con el vecino o visitar a alguien en el hospital, escribir cartas de aliento y ánimo a otros que también han perdido sus seres amados, esta es una asombrosa terapia y no es únicamente contar mi propia historia, sino el compartir del amor de Dios a otros.
Querido Dios, se que las cosas nunca serán como antes, y aunque a veces experimento mucha soledad y vacio se que tu nunca me has abandonado, ayúdame a compartir con otros no solo mi historia sino también mi tiempo y mi vida.

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